En cuanto cruzaron el Río Negro, el maestro y sus discípulos prosiguieron su marcha hacia el occidente, enfrentándose a la escarcha y la nieve.
Tras despedirse del viejo dragón, el Rey Mono se dirigió hacia Río Negro, acompañado de Mo Ang, llegando en un abrir y cerrar ojos a sus orillas.
El maestro y sus discípulos salieron de la Cueva de la Nube de Fuego, encontraron el camino principal y siguieron hacia el oeste.
Al ver que Bajie estaba hablando con el Bonzo Sha, Wukong perdió los estribos y exclamó, malhumorado: