El monje Tang cabalgó a toda prisa hacia el este y no tardó en toparse con Bajie y Bonzo Sha, que le preguntaron, sorprendidos:
Tanto el maestro como los discípulos contemplaron, embelesados, el paisaje que ofrece la naturaleza, malgastando la Fiesta del Bote del Dragón sin ninguna celebración.
Tras salir de la aldea, el monje Tang y sus discípulos reemprendieron el camino que conducía hacia el Oeste.