En cuanto se hubo hecho con la cuerda de oro, el Rey Mono abandonó la caverna de un salto.
Los dos diablillos se pelearon por tener la calabaza en sus manos y analizarla a sus anchas.
En cuanto se hubo deshecho del Rey Mono, el monstruo montó en un viento huracanado y no tardó en dar caza al monje Tang.
Hablábamos de cómo el Rey Mono, fue conducido por los guardias celestes a los barracones de ejecutar monstruos, donde fue atado a una columna que se usaba precisamente para torturarlos.
La última vez mencionamos que Sun Wukong se unió al Establo Imperial.
Tanto el Rey Dragón como el Rey del Infierno estaban furiosos por tan desconsiderado comportamientos del Rey Mono.
En Jambudvipa, el Rey Mono pasó ocho o nueve años, pero nunca encontró a los inmotales. Finalmente, llegó hasta el extremo opuesto del continente.