Todo el pueblo se dirigió hacia el Templo del Poder Milagroso, llevando al Rey Mono, a Bajie y un gran número de ovejas y otros animales.
Los peregrinos reanudaron su rutinaria vida de caminantes, andando de día, descansando de noche, bebiendo cuando los asaltaba la sed, y comiendo cuando caían presa del hambre.
El Monje Tang gana el concurso de meditación con la ayuda del Rey Mono.
En cuanto el rey vio la influencia que el Rey Mono tenía sobre los vientos y lluvia, plasmó, sin dudarlo, el sello imperial sobre el permiso de viaje.
Wukong, Bajie y Bonzo Sha descendieron de la nube y dirigirse al interior del Templo de los Tres Puros.
Exclamó el Rey Mono: “¡Eso lo explica todo! ¿Por qué no os habéis escapado y asunto concluido?”