•
Tripitaka y sus discípulos prosiguieron su camino, libres como el vuelo de las aves.
•
Tripitaka y sus tres discípulos de nuevo se lanzaron a la aventura del camino, felices de poder abandonar finalmente el Pequeño Paraíso Occidental.
•
Sun Wukong se elevó por los aires y no descendió de su nube, hasta que no vio al monstruo y a sus seguidores cerrar las puertas de su palacio.
•
Sun Wukong logró salvar la vida gracias al formidable salto que le llevó directamente hasta el Noveno Cielo.
•
Sun Wukong y las estrellas montaron a toda prisa en sus nubes y se elevaron hacia lo alto.
•
Tras escapar a la amenaza de los abrojos y las espinas y al enmarañamiento de los espíritus de los árboles, continuaron su camino en dirección al Oeste.
•
En agradecimiento por haber acabado con los monstruos y haber recobrado las reliquias budistas, el rey del Reino del Sacrificio quiso entregar a Tripitaka y a sus compañeros una gran cantidad de oro y jade, que ellos rechazaron cortésmente.