•
El Rey Mono se convirtió en un diablillo, empezó a correr tras él, haciendo sonar los mismos trozos de madera y musitando exactamente las mismas palabras.
•
Tripitaka y sus discípulos prosiguieron su camino hacia el Oeste. Pronto tocó a su fin el verano y comenzó a sentirse la presencia del otoño. Un aire fresco hacía temblar a veces los cuerpos.
•
Remontándose de un salto por encima del cielo, no tardó en llegar Sun Wukong a la Montaña de la Nube Morada. No le costó mucho trabajo descubrir la Caverna de las Mil Flores.
•
Con una rapidez pasmosa el Rey Mono se sacó de la oreja la barra de los extremos de oro, la sacudió ligeramente y al punto adquirió el grosor de un cuenco de arroz.
•
Sun Wukong volvió a colocar al monje Tang en el camino que conducía al Oeste, acompañado por Bajie y el Bonzo Sha.
•
Después de hacer un signo mágico con las manos y de recitar el correspondiente conjuro, el Rey Mono sacudió ligeramente el cuerpo y al instante se convirtió en un halcón hambriento.
•
Viendo que el Maestro no regresaba en mucho tiempo, Wukong saltó a lo alto de un árbol para ver desde lejos.
•
Tras despedirse del soberano del Reino Morado, Tripitaka continuó el viaje hacia el oeste, montado en su caballo.