El segundo demonio regresó a la caverna temblando de pies a cabeza. Antes de llegar, sus hermanos estaban ya al tanto de que había sido capturado y de que se lo habían llevado, tirando sin ninguna consideración de la trompa.
Cogiendo la barra de hierro, Wukong se abrió camino a golpes. A Bajie no le quedó más remedio que seguirle como pudo.
Al ver lo ocurrido, Tripitaka se volvió hacia Wukong y le regañó, diciendo:
Después de derrotar al demonio,se dirigió a la ladera oriental de la montaña. Antes de llegar a ella, empezó a oír con claridad los gritos y los lamentos del monje Tang. Zhu Bajie y Bonzo Sha dividiendo el equipaje en dos partes iguales.
Tripitaka y sus discípulos prosiguieron su camino hacia el Oeste. Pronto tocó a su fin el verano y comenzó a sentirse la presencia del otoño. Un aire fresco hacía temblar a veces los cuerpos.
Remontándose de un salto por encima del cielo, no tardó en llegar Sun Wukong a la Montaña de la Nube Morada. No le costó mucho trabajo descubrir la Caverna de las Mil Flores.
Sun Wukong volvió a colocar al monje Tang en el camino que conducía al Oeste, acompañado por Bajie y el Bonzo Sha.
Tras despedirse del soberano del Reino Morado, Tripitaka continuó el viaje hacia el oeste, montado en su caballo.
Sun Wukong hizo levantar inmediatamente al rey y preguntó: “¿Ha regresado otra vez ese monstruo después de secuestrar al Palacio de la Sabiduría de Oro?”