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Remontándose de un salto por encima del cielo, no tardó en llegar Sun Wukong a la Montaña de la Nube Morada. No le costó mucho trabajo descubrir la Caverna de las Mil Flores.
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Con una rapidez pasmosa el Rey Mono se sacó de la oreja la barra de los extremos de oro, la sacudió ligeramente y al punto adquirió el grosor de un cuenco de arroz.
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Sun Wukong volvió a colocar al monje Tang en el camino que conducía al Oeste, acompañado por Bajie y el Bonzo Sha.