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Poco a poco, Wukong empezó a servirse de la mente para cuestionar la razón y se dijo:
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Los tres demonios, los cuales, unidos por un mismo propósito, se enfrentaron al Rey Mono y a sus dos hermanos ante las murallas orientales de la ciudad.
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El segundo demonio regresó a la caverna temblando de pies a cabeza. Antes de llegar, sus hermanos estaban ya al tanto de que había sido capturado y de que se lo habían llevado, tirando sin ninguna consideración de la trompa.
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Al ver lo ocurrido, Tripitaka se volvió hacia Wukong y le regañó, diciendo: