Al final de la tercera vigilia se oyó comentar al demonio de mayor edad:
“¿Contaste el número de caballos y hombres que han puesto en pie de guerra?” preguntó el monstruo.
En cuanto el rey vio la influencia que el Rey Mono tenía sobre los vientos y lluvia, plasmó, sin dudarlo, el sello imperial sobre el permiso de viaje.