No tardó en llegar a la puerta delantera. En cuanto la hubo traspuesto, recuperó la forma que le era habitual y levantó la voz y dijo en tono autoritario: “¡Competidor del Señor de los Dioses, deja inmediatamente en libertad a la Sabiduría de Oro!”
“¿Contaste el número de caballos y hombres que han puesto en pie de guerra?” preguntó el monstruo.
Sun Wukong hizo levantar inmediatamente al rey y preguntó: “¿Ha regresado otra vez ese monstruo después de secuestrar al Palacio de la Sabiduría de Oro?”