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Poco a poco, Wukong empezó a servirse de la mente para cuestionar la razón y se dijo:
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Los tres demonios, los cuales, unidos por un mismo propósito, se enfrentaron al Rey Mono y a sus dos hermanos ante las murallas orientales de la ciudad.
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En la última batalla, el Rey Dragón fue engañado y asesinado. Pero Wukong y Bajie no creyeron oportuno correr tras los restos.
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Al ver la facilidad con la que Bajie caía en las garras del monstruo, el Rey Mono no pudo por menos de pensar:
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Tras despedirse del viejo dragón, el Rey Mono se dirigió hacia Río Negro, acompañado de Mo Ang, llegando en un abrir y cerrar ojos a sus orillas.
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Al ver que Bajie estaba hablando con el Bonzo Sha, Wukong perdió los estribos y exclamó, malhumorado:
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Cuando sonó la primera vigilia, el Rey Mono no se había dormido todavía.