•
El Peregrino tiró de las riendas y condujo al maestro al camino principal. Tras varias horas de viaje se toparon con una montaña extremadamente alta.
•
Tras abandonar la última aldea, apenas habían viajado medio día, el equipo de buscadores llegó a una montaña muy alta y escarpada. Se levantó de pronto un viento huracanado y Tripitaka gritó alarmado: