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Sun Wukong volvió a colocar al monje Tang en el camino que conducía al Oeste, acompañado por Bajie y el Bonzo Sha.
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Después de hacer un signo mágico con las manos y de recitar el correspondiente conjuro, el Rey Mono sacudió ligeramente el cuerpo y al instante se convirtió en un halcón hambriento.
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Viendo que el Maestro no regresaba en mucho tiempo, Wukong saltó a lo alto de un árbol para ver desde lejos.